26 - Inmersión en el Mar Negro
Los mares en calma no hacen buenos marineros Refrán marino Apurando al máximo el límite horario del check-out del hotel, nos ajustamos las mochilas y caminamos hasta la salida de la ciudad para conseguir un coche a Bulgaria. La zona que atravesamos está plagada de puertos comerciales y colarse en un barco de mercancías no es tarea fácil, así que no nos queda otra opción que llegar a Estambul por tierra. Nuestro primer y último coche del día se hará esperar un poco, pero en un par de horas nos recoge una pareja mayor que se dirige a unas piscinas de sulfuro en el país vecino; unas aguas termales que, según nos cuentan, están a casi 50º. Apenas cruzamos la frontera nos ofrecen ir con ellos y, como la idea nos resulta atractiva y el lugar nos pilla de camino, accedemos sin dudar. En el trayecto descubrimos que él es piloto de barco y ella trabaja en una escuela como profesora de matemáticas. Llegamos a la piscina, que resulta estar al aire libre y a tan solo veinte metros del Mar Negr...